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Medioambiente

El lince ibérico se recupera del borde de la extinción

El lince ibérico se recupera del borde de la extinción
14 Nov
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En los últimos veinte años, el programa de reintroducción de la especie ha multiplicado por 9 el número de linces que habitan entre España y Portugal.

Hace dos décadas, el mamífero más emblemático de nuestra Península rozó cifras cercanas a la extinción cuando sus poblaciones apenas sobrepasaban los 90 ejemplares, convirtiéndolo en el felino más amenazado del mundo. A día de hoy, veinte años después de que el programa de reintroducción de la especie se pusiera en marcha, el exitoso recuento ha sido de 855 felinos.  

En 1986, la especie fue clasificada como en peligro de extinción en la lista de la Unión por la Conservación de la Naturaleza (UICN). Posteriormente, en 2015, la misma organización anunciaba que el lince abandonaba la lista negra y se catalogaba como “en peligro de extinción”. A pesar de que a día de hoy aún se encuentra catalogada como amenazada, los expertos afirman que el lince ibérico podría estar libre de peligro para el año 2040 si los esfuerzos de protección continúan.

Las cámaras trampa que ayudan a rastrear a estos felinos revelaron que el 80% de las poblaciones de linces viven en España. Además, los datos recabados han traído consigo otras dos buenas noticias: el año pasado nacieron en nuestra península 311 crías y, de los ejemplares adultos, 188 hembras se encuentran en edad reproductiva.

Además de la lucha por aumentar las poblaciones, el foco también debe centrarse en la protección de las actuales: según la organización WWF, “el número de atropellos de lince se ha multiplicado en los últimos años hasta convertirse en la mayor amenaza para el futuro de esta joya de la naturaleza”, que además se concentran en unos pocos puntos negros de las carreteras.

Con la mirada puesta en el 2040, cuando se espera que la especie salga de peligro si la evolución positiva continúa, la Unión Europea ha apoyado esta fase del proceso aportando el 60% de un presupuesto de 18,8 millones de euros.

En esta línea, junto a los objetivos de reintroducción y reversión de la fragmentación de hábitats, será imprescindible continuar el trabajo de disminución de amenazas como el furtivismo y los atropellos.

 

adaptado desde Cristina Crespo Garay, National Geographic